La habilidad que te da otra opción cuando el proveedor tarda semanas en enviar un recambio

La diferencia entre esperar semanas… o volver a poner una máquina en marcha en el siguiente turno.

Hace un tiempo me contaron una historia que no he podido olvidar.

Un trabajador de mantenimiento necesitaba un recambio para una máquina.

La máquina no podía estar parada. Cada hora costaba dinero.

Esta persona tuvo que ir en taxi de España a Alemania para conseguir el recambio. Si buscas el trayecto en Google Maps, son aproximadamente 19 horas en coche.

En total, poco más de día y medio en taxi por media Europa (38 horas), por una pieza imposible de conseguir.

Mientras tanto, la máquina seguía parada.

Imagina que ese trabajador hubiera sabido diseñar aquella pieza.

Probablemente nunca habría cogido ese taxi.

Lo más curioso es que esa pieza seguramente podía haberse fabricado en unas horas con una impresora 3D.

La tecnología para evitar aquel viaje ya existía.

Las piezas se rompen.

Es parte del trabajo.

Lo que ya no debería ser normal es esperar semanas porque el fabricante está en otro país.

Y lo que tampoco es normal es que tengas a clientes, jefes y compañeros con los nervios a flor de piel porque al fabricante lo que necesita tu fábrica le da igual.

Aprender impresión 3D no evita que las piezas se rompan.

Lo que sí hace es que, cuando el proveedor te diga «23 días», esa no sea tu única opción.

No resolverá todas las averías.

Pero sí algunas de las más frustrantes.

Las de esa pieza pequeña y barata que nadie tiene en stock.

O que está en Alemania mientras tu máquina está en España.

Y es capaz de dejar una máquina parada durante días.

Con el tiempo ocurre algo curioso.

Cuando aparece un problema, la gente empieza a pensar en ti.

Yo no empecé a utilizar la impresión 3D para fabricar recambios.

La utilizaba para diseñar componentes de robots.

Un día, un consultor de seguridad industrial me contó que en muchas de las fábricas que visitaba veía impresoras 3D cogiendo polvo mientras esperaban semanas por recambios que podían haber fabricado allí mismo.

Aquella conversación hizo que empezara a investigar cómo aplicar la impresión 3D al mantenimiento industrial.

Desde entonces comparto lo que voy aprendiendo para que otros profesionales no tengan que descubrirlo bajo presión cuando la máquina ya está parada.

Cuando el proveedor responda:

«El plazo de envío estimado es de 23 días laborales.»

Tú tendrás otra opción.

Diseñas la pieza.

La imprimes.

Y, si todo va bien, la máquina vuelve a funcionar en el siguiente turno.

Ojalá nunca tengas que recorrer media Europa para conseguir un recambio.
Pero sí es muy probable que algún día tengas delante una máquina parada y un proveedor que te diga:

«23 días.»

Si quieres que esa no sea tu única opción, te envío gratis tres vídeos para dar el primer paso.

No son un curso completo de CAD.

Son la base para que puedas sentarte delante de un programa de diseño y empezar a crear piezas sencillas con un método, entendiendo cómo plantear agujeros, holguras y ajustes sin ir completamente a ciegas.

Los ejemplos son piezas de objetos que tengo por casa. Lo hago así porque es la forma más sencilla de explicar el proceso sin depender de una máquina concreta o de un sector específico. Cuando entiendes el método, luego puedes aplicarlo a tus propias piezas.

Deja aquí tu correo y te los envío.

Aviso legal

Scroll al inicio